La enfermera Amparo Ortuño de La Fe recibe el premio a la mejor comunicación en el Congreso Internacional Global Health Workforce de Barcelona
Su investigación aborda la exposición a medicamentos peligrosos y explora el posible papel de la nariz y el eje nariz-cerebro.
El trabajo integra evidencias ocupacionales, clínicas, farmacológicas y toxicológicas procedentes de 17 estudios de diez países.
El reconocimiento internacional pone en valor una nueva línea de investigación en salud laboral desarrollada desde la Atención Primaria.
María Amparo Ortuño Moreno, enfermera del Centro de Salud Azucena de La Fe, ha recibido el premio a la mejor comunicación en el Congreso Internacional Global Health Workforce de Barcelona por su trabajo “Beyond Liquid Science: The Forgotten Nose and the Nose–Brain Axis in Healthcare Workers Exposed to Hazardous Drugs”. Un congreso que se ha celebrado los días 17 y 18 de septiembre y ha reunido a profesionales y especialistas de 22 países de Europa, América, Asia y África. El reconocimiento ha sido entregado por Martin Hogan, en representación de la organización del encuentro.
La investigación premiada aborda una cuestión todavía poco explorada en el ámbito de la salud laboral: el posible papel de la nariz en la exposición de los profesionales sanitarios a medicamentos peligrosos y la eventual implicación del eje nariz-cerebro. El estudio ha partido de una revisión sistemática de 17 publicaciones procedentes de diez países y ha ampliado la búsqueda a bases internacionales, fuentes científicas de China y Japón, literatura gris y referencias y citas relacionadas, hasta abarcar un periodo de 40 años ante la escasez inicial de evidencia disponible.
La metodología ha incorporado herramientas específicas del Joanna Briggs Institute para valorar la calidad de los estudios según su diseño. La elevada heterogeneidad de las publicaciones no ha permitido realizar un metaanálisis, por lo que los resultados se han analizado mediante un procedimiento estructurado que ha incorporado una triangulación de evidencias. El trabajo ha puesto en diálogo cuatro ámbitos diferenciados —evidencia ocupacional, evidencia clínica en humanos, farmacología y toxicología— sin mezclar sus resultados, con el objetivo de identificar posibles patrones de convergencia.
Uno de los principales hallazgos ha sido que los síntomas nasales y neurológicos han aparecido de forma reiterada entre los trabajadores expuestos, mientras que la evaluación objetiva de determinadas funciones nasales ha permanecido prácticamente ausente. Once de las 17 publicaciones han incluido desenlaces nasales específicos, pero ninguna ha evaluado objetivamente la función olfatoria ni ha investigado de forma directa la posible vía nariz-cerebro. El patrón descrito ha incluido estornudos, congestión, rinorrea, irritación y sangrado, en términos compatibles con manifestaciones de rinitis ocupacional o irritativa, aunque los resultados no han permitido establecer diagnósticos.
La segunda lectura exploratoria del mismo conjunto de estudios ha mostrado también una presencia reiterada de síntomas neurológicos. Catorce de 16 publicaciones han registrado cefalea, 12 de 16 han recogido mareo o vértigo y otras 12 han registrado náuseas, mientras que en 11 de las 16 publicaciones han coincidido síntomas nasales y neurológicos en la misma población estudiada. Además, varios trabajos han descrito patrones relacionados con la exposición laboral, como la aparición de síntomas durante la jornada, su mejoría al alejarse de la exposición o la existencia de gradientes relacionados con el nivel de exposición.
La integración de las evidencias ha permitido plantear la plausibilidad biológica de la nariz como posible vía de entrada de medicamentos peligrosos y de las conexiones nariz-cerebro como posibles vías de acceso al sistema nervioso central en determinados contextos ocupacionales. No obstante, el estudio no ha establecido una relación causal entre la exposición y los síntomas observados, sino que ha identificado una hipótesis científicamente plausible que ha permitido concretar nuevas preguntas de investigación y las áreas que han requerido una evaluación directa.
“Este reconocimiento ha puesto en valor una investigación que ha nacido desde la Atención Primaria y que ha abordado una cuestión de salud laboral desde una perspectiva de salud pública. Para el CECOVA, ha sido especialmente relevante que una enfermera haya conseguido proyectar internacionalmente una línea de investigación que ha puesto el foco sobre un ámbito todavía insuficientemente estudiado”, ha señalado Juan José Tirado, presidente del CECOVA.
Amparo Ortuño ha destacado que el trabajo ha permitido mirar de forma diferente una evidencia que hasta ahora había permanecido dispersa entre distintas disciplinas. “No han faltado los datos; ha faltado la pregunta que los ha conectado. Porque la evidencia no ha desaparecido: se ha fragmentado. Y cuando se ha fragmentado, la ciencia se ha vuelto líquida: ha fluido, pero no ha construido”, ha explicado la enfermera galardonada, en referencia al concepto de “ciencia líquida” que ha inspirado el título de la investigación.
El estudio señala, a partir de sus resultados, la necesidad de desarrollar investigaciones específicamente diseñadas para evaluar de forma objetiva la función nasal y olfatoria, caracterizar con mayor precisión las condiciones de exposición y estudiar la posible participación de estas rutas en los trabajadores sanitarios. Estas futuras líneas de trabajo han permitido trasladar los resultados de la revisión hacia preguntas concretas que han podido ser abordadas mediante estudios observacionales y experimentales específicamente diseñados para ello.
La investigación incorpora además una reflexión sobre la propia construcción del conocimiento científico. La metáfora de la “ciencia líquida”, inspirada en el concepto de modernidad líquida de Zygmunt Bauman, ha servido para describir cómo determinados datos pueden haber existido y circulado entre disciplinas sin haber sido conectados para responder a una misma pregunta. Desde esta perspectiva, la investigación plantea que una laguna de conocimiento no siempre ha significado ausencia de datos, sino que también ha podido reflejar su fragmentación entre diferentes áreas científicas.
El reconocimiento obtenido en Barcelona ha puesto en valor la capacidad investigadora de la Enfermería y ha visibilizado el papel de los profesionales de Atención Primaria en la generación de conocimiento aplicado a la salud laboral. El CECOVA ha subrayado que este tipo de trabajos ha contribuido a ampliar la mirada sobre los riesgos a los que han podido estar expuestos los profesionales sanitarios y ha reforzado la importancia de impulsar investigaciones enfermeras con impacto en la prevención y la salud pública.
El trabajo premiado se ha desarrollado de forma independiente, sin financiación de la industria farmacéutica y sin conflictos de interés declarados. Esta circunstancia ha aportado, según la información facilitada sobre la investigación, un elemento adicional de transparencia a un estudio centrado precisamente en la exposición ocupacional a medicamentos peligrosos y en la identificación de nuevas vías de investigación para proteger la salud de los profesionales sanitarios.
Imagen: María Amparo Ortuño Moreno, enfermera del Centro de Salud Azucena de La Fe, ha recibido el premio a la mejor comunicación en el Congreso Internacional Global Health Workforce de Barcelona.
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